Este es un recuerdo de aquel agosto de 2021 , cuando se me hizo volver al Parque Naciones Unidas, ya que la última vez que pude ir fue como en el 2001, más o menos. En esa ocasión era subdirigente de una sección en los scouts.
Sígueme, te voy contando las experiencias:
Ahora bien, en estas líneas te cuento sobre lo vivido en este lugar al que pude volver a visitar, ya pasados, fácil, 20 años. Un lugar que tiene representaciones de los sitios turísticos del país.

Visita al Parque Naciones Unidas
Lo primero fue verificar con una llamada si había aforo limitado por la pandemia y confirmar algunos datos. Recordemos en en 2020 nos cayó el coronavirus y los espacios abiertos también contaban con limitaciones para recibir visitantes.
Todo bien. Salimos de la casa a media mañana del domingo, porque la verdad nos fuimos de capiusa, ya que no asistimos a la escuela de Moka.
Aquí la evidencia:

El proceso de entrada fue rápido. En la garita de ingreso hicimos el pago por persona y por vehículo. Toma en cuenta que en la actualidad, julio de 2026, la tarifa es de Q20.00 por persona y Q20.00 por vehículo como donativo para el ingreso al parque.
Nos dirigimos al estacionamiento, desde donde comenzamos nuestra aventura del día. Anduvimos paseando por varios sectores y tratando de recordar y ver que el parque estaba muy bonito.

Atracciones en Parque Naciones Unidas, rumbo a Amatitlán
Aprovechamos la visita al parque porque caminamos por todos lados. Tiene un bonito mirador en la parte más alta, con dirección hacia el lago de Amatitlán.
También, pudimos recorrer por la que podría llamarse la calle principal, que tiene en una de sus orillas todo el panorama para continuar apreciando hacia abajo.

Senderos
Paseamos también por varios senderos, como por ejemplo el que se llama Vista de pájaros, que es un camino empedrado, marcado, entre la montaña y bosque.
Al salir nos dirigimos al área donde la gente puede llegar a preparar un su delicioso churrasco.
Cuando llegamos al área más buscada por todos aprovechamos, porque estaba algo vacía y nos tomamos fotos. Creo que esta parte es la más llamativa porque tiene representaciones a escala de los templos mayas de Tikal y Zaculeu, así como estelas de Quiriguá, Ceibal y muchos más.
Todas, claro, son recreaciones de las originales.

Lo agradable de todo el paseo fue caminar entre la naturaleza, hacer ejercicio, despejar la mente (que tanto hace falta en estos tiempos) y disfrutar un paseo en un lugar de los llamados pet friendly.
Estuvo muy alegre esta visita que trajo muchos recuerdos de infancia y juventud, porque a pesar del paso de los años, el lugar guarda su encanto y es evidente el cuidado bajo el que se encuentra, tanto en instalaciones como en personal.

