Moka y su primer splash day con la Tribu K9

Como parte de las actividades desarrolladas en la escuela La Tribu K9, un domingo se destinó para el tan esperado splash day en el Parque Ecológico Jacarandas de Cayalá, en zona 16 de la ciudad de Guatemala.

Primer splash day de Moka

Dejémonos de cosas, fue también mi primer splash day y también me tenía emocionado ir a una actividad así. Entonces, la espera para que llegara el momento se me hizo un poco a tortura.

Ese día llegamos bastante temprano, para ambientarla a un lugar que no conocía tanto, porque allí fue su primer día de clases y posiblemente ya se le había olvidado.

El comienzo fue un poco complicado por su actitud: al llegar a lugar donde estén perritos desconocidos no es tan amigable porque quiere acercarse. Pero se comportó a la altura, ya que no conocíamos a ningún peludo.

Cuando llegó la pipa con el agua y empezaron a llenar las piscinas inflables nos dijeron que empezáramos a acostumbrarlos al agua. Caminamos sobre unas tarimas y tablas dispuestas para la ocasión, bueno, al menos lo intentamos porque Moka aún no domina esa habilidad.

Podría hablar de una primera etapa, en la que aprendió o entendió que las piscinitas tenían agua en su interior. Hasta cuando por fin logramos que metiera las patas delanteras fue cuando ya se emocionó.

Un momento épico llegó cuando Ingrid empezó a lanzar el chorro de la manguera hacia arriba, en dirección a donde había perritos. Esto mientras estaba en proceso la llenada de la piscina grande.

El momento de la piscina grande

La primera media hora, tal vez, fue bien aprovechada por los perritos más entusiastas y conocedores del agua, así como de los más aventados. Sin embargo, nosotros con Nidia esperamos a que se vaciara un poco porque con la perrita sabíamos que no sería tan sencillo por la razón de que era su primera vez en una piscina.

Nos tocó cargarla y ¡al agua pato! Ja ja. Su primera reacción fue buscar la huida, pero la contuvimos. Ella con sus patas delanteras sobre la baranda de la piscina. Así estuvimos un rato, regresándola al agua y ella volviendo a la orilla.

La sacamos a que se relajara y al volver ya fue otra la historia. Persiguió las pelitas plásticas que flotaban sobre el agua, caminó y hasta se sumergió y lo disfrutó.

Cuando ya se iba acercando la hora del fin de la actividad decidimos sacarla para el respectivo secado.

Fue un muy buen día. Aunque la historia no se termina aquí, porque fuimos a pasear por los senderos del parque ecológico.

Si quieres conocer un poquito más de MokaLaPastora y Latte, y si tienes Telegram, dale una miradita al canal.

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