Un sábado en Way Bi Restaurante y granjita interactiva

En esta ocasión tomamos rumbo a Way Bi, que se ubica en Tecpán, en el departamento de Chimaltenango. La información de este lugar, como sucede en muchos casos, la teníamos por medio de redes sociales, pero era nuestro deseo ir a conocer no solo la granjita interactiva, sino ir a comer un buen plato de comida típica guatemalteca.

Comida típica guatemalteca

Nuestro objetivo era más que claro. Queríamos ir a Way Bi a probar algún platillo guatemalteco para el almuerzo. Y fue eso lo que hicimos, llegamos a buena hora, justo cuando el frío se empezaba a sentir con mayor intensidad. El clima es así, templado la mayor parte del tiempo y con momentos de sol.

Pedimos mesa en la parte más abierta, honestamente el interior del restaurante es bonito también, pero no era lo que buscábamos en esa ocasión, ya que el ambiente es muchísimo más íntimo, discreto y relajado. Esa área en donde comimos está perfectamente techada y cuenta con suficiente espacio, eso sí, tiene amplios espacios en lugar de paredes para apreciar la hierba circundante.

(Foto: Luis Valladares)

Al momento de ordenar nuestro almuerzo cada uno se decidió por su opción favorita. Nidia pidió Kak ik de pavo y yo elegí el Pepián de gallina, ambos incluían tamalitos. El recado que probé ese día fue absolutamente delicioso.

(Foto: Luis Valladares)

El sabor es el de un auténtico plato tradicional guatemalteco, que lo percibí libre de condimentos artificiales, que en pocas palabras, dista mucho de la preparación que se hace con saborizantes artificiales «de cajita».

No fue únicamente el sabor de la comida lo que me agradó, porque sí era abundante pero tampoco quiere decir era un plato exagerado en tamaño. Sin embargo, quedé satisfecho y todavía ayudé a Nidia a terminar lo que ya no podía comer de su propio almuerzo.

Unas singulares casitas o cabañas

Tiempo después de relajarnos y considerar que ya nos podíamos movilizar sin sentir que nuestros estómagos reventarían, nos dispusimos a caminar y conocer el resto del terreno del restaurante. El bosque contiguo esconde unas cabañas con una extraña forma, que según escuchamos las están trabajando para que en un futuro las puedan alquilar para quienes deseen pasar la noche en el lugar.

Visita a la granja interactiva

Este encantador paseo por la granjita nos llenó el corazón de alegría. Escuchar y ver a los animales de corral que se alertaban con nuestra presencia fue increíble, ya que ellos están acostumbrados a ser alimentados por los visitantes y por eso el motivo de su extraña emoción. Las bolsitas de concentrado se compran en la entrada de la granja.

Hay de todo un poco, porque encontramos cabras, chivos, peligüeyes, vacas, corderos, unos patos y gansos en la primera parte. Después, unas jaulas de mediano tamaño donde hay conejos holandeses, otra con conejos criollos.

En sí, es un gran jardín muy bonito para sentarse platicar y tomarse fotografías. El color verde de la grama y de los árboles ayudan a que las fotos salgan con un interesante fondo natural.

Al salir de este paseo muy especial nos propusimos caminar muy rápido para llegar a tiempo a las Ruinas de Iximché.

 

 

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